La labor de un mediador comienza con un análisis pormenorizado de los diferentes riesgos que el cliente necesita asegurar y de los distintos productos de seguros que ya tenga contratados, con el fin de definir con exactitud sus necesidades reales (este informe no supone coste ni compromiso de ningún tipo).

El Corredor está obligado a analizar un mínimo de tres ofertas y a acreditarlo si el asegurado lo requiere. Debe facilitar la información suficientemente motivada acerca de las opciones de seguro: “Analizar, Asesorar, Asegurar”.